
Hacer espacio mental y espiritual es hacer espacio de claridad para maximizar nuestro bienestar. En este espacio tenemos la oportunidad de recibir información de nuestra alma para aclarar dirección y disipar dudas en cuanto a nuestra vida.
Así como muchas cosas que son parte de nuestra realidad se benefician de mantenimiento para alargar la vida, nuestro ser de nutre de mantenimiento físico, mental, emocional y espiritual para así aumentar la fluidez de energía vital en nuestro ser.
En cuanto a nuestra mente, nuestro cuerpo energético y nuestra alma, las siguientes acciones tienen la función de «detox» similar a cuando hacemos un «detox» físico: conectar con la naturaleza en calma y silencio; hacer contacto extendido con cuerpos de agua; recibir luz del sol; expresar todo tipo de emociones (ya sea escribiendo o verbalizando); meditar; practicar el silencio en el hogar; limitar el tiempo en las redes sociales + recibiendo información; establecer una rutina de «grounding».
Nos amamos y le enviamos mensajes de amor propio y alto sentido de valor a nuestro ser cuando combinamos estas prácticas con un «detox» físico (ayuno o ayuno intermitente; ayuno de agua; limpieza para eliminar metales pesados; alimentar nuestra flora bacteriana con alimentos prebióticos, probióticos y fibra; descanso + dormir lo suficiente, entre otras prácticas).
Cada vez que actuamos y hacemos tiempo y espacio para cuidarnos, mimarnos y amarnos más, reprogramamos nuestro inconsciente y nuestro ser en todos los niveles para así transformar y sanar heridas relacionadas a valor propio, baja autoestima, programaciones de escazes y formas de relacionarnos con nuestro ser, los demás, la tierra y todo lo que es.


