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¿Cómo hacemos espacio mental y espiritual?

Hacer espacio mental y espiritual es hacer espacio de claridad para maximizar nuestro bienestar. En este espacio tenemos la oportunidad de recibir información de nuestra alma para aclarar dirección y disipar dudas en cuanto a nuestra vida.

Así como muchas cosas que son parte de nuestra realidad se benefician de mantenimiento para alargar la vida, nuestro ser de nutre de mantenimiento físico, mental, emocional y espiritual para así aumentar la fluidez de energía vital en nuestro ser.

En cuanto a nuestra mente, nuestro cuerpo energético y nuestra alma, las siguientes acciones tienen la función de «detox» similar a cuando hacemos un «detox» físico: conectar con la naturaleza en calma y silencio; hacer contacto extendido con cuerpos de agua; recibir luz del sol; expresar todo tipo de emociones (ya sea escribiendo o verbalizando); meditar; practicar el silencio en el hogar; limitar el tiempo en las redes sociales + recibiendo información; establecer una rutina de «grounding».

Nos amamos y le enviamos mensajes de amor propio y alto sentido de valor a nuestro ser cuando combinamos estas prácticas con un «detox» físico (ayuno o ayuno intermitente; ayuno de agua; limpieza para eliminar metales pesados; alimentar nuestra flora bacteriana con alimentos prebióticos, probióticos y fibra; descanso + dormir lo suficiente, entre otras prácticas).

Cada vez que actuamos y hacemos tiempo y espacio para cuidarnos, mimarnos y amarnos más, reprogramamos nuestro inconsciente y nuestro ser en todos los niveles para así transformar y sanar heridas relacionadas a valor propio, baja autoestima, programaciones de escazes y formas de relacionarnos con nuestro ser, los demás, la tierra y todo lo que es.

Amor Propio

El amor propio conlleva aceptarnos tal y como somos y donde nos encontramos. La aceptación de nuestra existencia encarnada en la tierra es un paso más hacia vivir plenamente desde el corazón.

Cuando nos comparamos con otras personas y sus experiencias, nos alejamos de nuestro propio camino que tiene grandes riquezas para nuestra alma.

Cuando nos enfocamos en descubrir lo que la vida tiene para nosotros y nosotras, practicando el observar sin juicio, podremos disfrutar de los frutos que la vida nos regala día a día.

Estos frutos pueden venir disfrazados de una sonrisa, una sorpresa, un error o un momento turbulento.

De cualquier forma que se presenten, la aceptación de nuestro ser y el honrar sin juicio todo lo que es parte de nuestras vidas nos abre puertas al amor propio sin resistencia ni condiciones.

Ver con los ojos del alma es amar con el corazón

Aquí y ahora, la vida nos llama a que conectemos con nuestra esencia. Nos canta con amor hecho vibración y nos invita a construir un puente entre nuestro niño/niña y nuestro ser presente; entre la esencia femenina y masculina; entre nuestro ser y cada ser que habita la tierra… para que el amor ilumine nuestras vidas.

En ausencia y presencia del tiempo, expresar el amor que existe en ti a -todo lo que es- asiste a la tierra a sanar. Canta, baila, escribe, nada, flota, abraza, fluye con perdón y gratitud.

En cada momento encontrarás la oportunidad de integrar las polaridades y fusionar el dolor, la tristeza, el sufrimiento y todo lo que suele permanecer en tu sombra con tu amor, gratitud, armonía y luz.

Ver con los ojos del alma es amar con el corazón.